miércoles, 21 de noviembre de 2012

El cuerpo puede más de lo ke la mente cree

Las manos temblorosas agarran de nuevo esta pluma,
teclean cada vez más rápido las letras grabadas en los botones del ordenador
y sostienen con dificultad mi cabeza sobreexplotada.

Mis ojos nunca estuvieron tan rojos,
las lágrimas de cansancio limpian las legañas producidas por la falta de sueño y el no parpadeo que produce mi atención hacia tantos, emocionantes y nuevos conocimientos.

El Hidalgo manchego se fue ya hace tiempo a conocer Arabia,
donde de cuando en cuando se cruza con Habibi
sorteando dificultades por falta de agua limpia y justicia.
Entre el cólera y la malaria,
se encuentra con robos y violaciones
y con el amor escondido en lo profundo de algún corazón solitario.

De tanto viajar sin volar empieza a petardear mi cabeza...
pero ahora no puedo parar...
cuando parezca que el cuerpo no me puede sujetar,
refresco con agua mi cara,
muñecas y nuca,
le doy un buen trago a la cafeína
y recuerdo que a partir de aquí,
lo mejor está por venir.

Estalla mi energía!!
Mis piernas vuelven a caminar.
Mis pies dejan de tocar el suelo, manteniéndose a dos palmos del suelo (y tarareo...).
Las neuronas antes perezosas ahora parecen multiplicarse.
Respiro aprovechando todo el ancho de mis maltrechos pulmones.
Mi sonrisa se dispara.

Sí,
lo debo admitir,
me drogo,
y mi droga es mi vida.

Sin la intensidad
y la acción
mi mente se aburriría,
y mi cuerpo
cuando estuviera cansado
no se levantaría.





*

lunes, 12 de noviembre de 2012

Vértigo

Pasan ya 6 semanas de mi llegada a Alaclá de Henares.
Mogollón de preguntas.
Batallón de respuestas.
Respuestas lúcidas que  crean más preguntas.
Luces que iluminan caminos aún a oscuras.
Idas, venidas y vaivenes acelerados que llegan a causarme vértigo por la velocidad alcanzada en el filo hilo de mi vida.

Si miro hacia atrás veo las mejoras en el proyecto saharaui que ahora sí podría adoptar.
Implantaré otros sistemas de agua y saneamiento en rincones aún desconocidos,
para culturas y gentes por descubrir
y de quienes seguir aprendiendo.

Compañeros que se han convertido en amigos a los que estrujar antes de la separación forzosa cuando acabe el master y comiencen los nuevos destinos...
...variados ...
brillo en los ojos
y adrenalina corriendo por la sangre hasta la más escondida de mis células.
Finales que son comienzos.

Ideas convertidas en palabras.
Palabras hechas acción.
Los sueños se hacen realidad
y no sólo sueños son.

Mi cabeza acelerada y en continuo funcionamiento.
Mi cuerpo algo más frío,
a pesar del esfuerzo del día a día
y los pedaleos continuos que me llevan a la rutina.

Cualquier situación inesperada se convierte en una nueva oportunidad
de conocer,
de conocerme,
de escribir palabras chocantes y a su vez reconfortantes.

Llevo sólo 6 semanas de Agua, Saneamiento e Higiene en cooperación internacional
y creo ser mucho más de lo que, aunque en el tiempo cercano, antaño fui.
Profesionalmente me voy sintiendo mucho más capaz.
Personalmente me siento más solo y a la vez más fuerte.
Me acompaña la suerte.




*
 

domingo, 28 de octubre de 2012

Los pelos de punta

Mis neuronas aceleradas por la amplia sucesión de información recibida,
mi corazón enloquecido por sinsentidos producidos en el tiempo y en el espacio,
mi piernas pedaleando de clase a casa y de casa a clase
rompiendo las horas y el viento que azotan cada día,
mis manos escriben
en papel o sobre un teclado,
mis ojos buscan obsesivamente un lugar apartado
pero al alcance de la mano...
el conocimiento que me permita dar el salto.

Y así el frío no cala
el frío se queda en la superficie de mi piel
aburrida por no dejarse querer,
despuntando el bello que recorre mi cuerpo
punteando mis brazos
piernas
y espalda,
creando en mi nariz una goteante estalactita
enfriando con hielo las yemas de mis dedos.

Pero mi alma no deja de latir
más fuerte si cabe
que el corazón de la madre tierra.






*
 

martes, 16 de octubre de 2012

Otoño seco

En las hojas se difumina el color brillante proporcionado por el agua y el sol,
en la tierra aparecen calvas donde antes sobre una alfombra me tumbaba,
la electricidad se siente en el ambiente
y el frío comienza a afilar sus agujas.

Los silencios tienen recuerdan el eco de los buenos momentos
y las palabras tiritan en la boca y en los dedos,
a falta de tus besos y abrazos me agarro a mi chaqueta
que me proporcionará el resguardo del invierno.

Sigue dejandose querer la lluvia tan echada en falta,
sigo dejandome querer por las mantas que me atrapan,
sigo con los estudios que un día olvidé
y con los que aun me faltan por aprender.

Las mañanas empiezan a oscuras con el siempre afilado sonido del despertador,
me dispongo a despertar cuerpo y neuronas
para atacar ese idioma que tanto deseo aprender
 y tanto esfuerzo supone,
en reducidos y variados grupos escuchamos, escribimos y hablamos
ese idioma tan útil por su extension por africa llamado francés.

Poco tiempo para repasar lo aprendido
justo antes de alimentar la energía que me ayuda cada día,
la que me vuelve a montar en bicicleta
para llevarme más allá de mis metas.

Y vuelvo a sentir el frío en mis manos...
y el cansancio en pulmones y piernas...

Tarde universitaria...¿quién me lo iba a decir?
sin dejar de sorprenderme...
voy por buen camino
con rumbo fijo y constante hacia mi destino.
Y cada día un poco más.

Vuelve la oscuridad acompañada de los colores otoñales,
amarillos y marrones
buscando hueco en los campos de castilla,
y yo me siento sobre la roca de este banco
a esperarte,
mientras mis dedos reflejan las sombras y luces
de una estación que espera a la lluvia
para dejar que las hojas abandonen las ramas que una vez las vieron crecer



*
 

lunes, 8 de octubre de 2012

En un lugar de castilla...

...de cuyo nombre espero acordarme, un hidalgo (no digamos caballero) de tierras andaluzas vació sus enseres. Cuatro mesesde vuelta a los estudios entre libros, papeles y pintarescos lápices.
"Experto en Agua Saneamiento e Higiene en Cooperación Internacional"
Así decía el letrero de la taberna que frecuentaría durante muchos días y noches de aprendizaje.
Buscó hospedaje.
Lo encontró sin más dilación.
Y como quien se tumbase en su lecho de infancia, con ese suspiro que llena cualquier habitación, observó a su alrededor y sonrió.



Una gran mesa para garabatear las ideas que los libros te prestan.
Una ventana que le mostraría cada mañana los cielos de Alcalá de Henares mientras imaginara cómo serían en medio de la selva congoleña.

En los primeros días se dejó llevar para comprobar las culturas de una tierra desconocida, sus quehaceres, sonrisas y engaños.
Tras una semana de actividad continua e intensas primeras charlas con gente nueva a tratar, ya el hidalgo andaluz se aposenta con toda su humildad a escribir en tierra de Cervantes.
Muchos conocimientos aportados en tan poco tiempo pueden asustar a una cabeza perezosa, pero no es el caso de quien teclea el expuesto, tan sólo abro más los párpados para no perderme los detalles más minúsculos.

Al "Français" lo estoy retando a una lucha desigual, con sus armas y yo a pecho descubierto. Veremos si llega el momento en el cual pueda soltar versos franceses escuchados en algún lugar por descubrir.

Sin más se despide esperando seguir informando de sus andanzas,



*
 

jueves, 13 de septiembre de 2012

Sol y Edad

Querida amiga
eterna compañera,
al fin he aceptado nuestro común destino,
siempre a mi sombra amarrada
de sol a sol
desde la primera luna de aquel mes de diciembre
a la última de una noche que antojo lejana.

Ahora sufro menos en tu compañía,
te disfruto y saboreo
sin perder el desaliento.
Sólo contigo me siento seguro,
sólo contigo estoy despierto.

Pero me acuerdo de ella
quisiera saber de su voz,
añoro tenerla a mi lado
y besar su cuello
en cualquier desliz.

Con eso
hoy
sería feliz.

*

sábado, 25 de agosto de 2012

Volta a terras galegas

Ya se estaba alargando en el tiempo en demasía la visita a Galicia.
Terra donde aprendí a hablar, a montar en bicicleta y a nadar.
Terra que abandoné en la infancia, cuando apenas siete añitos completaban mi calendario.
Terra a la cual volví para conocer el olor de la soledad, aprender del amor, saborear la risas y desgracias que la noche te entrega y hacerme fuerte ante los golpes que una ingeniería te regala cada ciertos meses (aprendí a estudiar...).

Seis años sin ver sus playas y prados, sus ciudades, aldeas y pueblos y sobre todo a su gente que es la que realmente me anima a volver.

Primera parada Madrid.
¿Madrid?
Sí, Madrid, donde la canija Silvia me ofrece de reír, de beber estrellas, de hablar y hablar, de fumar, de comer y de volver a quedar antes de que pase tantos años entre encuentros.
¡Qué gran amiga tengo a pesar del tiempo, que parece no pasar!

La noche la paso con otro gallego.
Kabo me vuelve una vez más a acoger en su casa, sin faltar a los vinos que se van volviendo tradición. Esta vez los tomamos en uno de los sitios más cañís de Madrid, junto a Carol, donde comenzamos a cantar, para finalmente acabar tocando e improvisando blues en la casa, con guitarra, armónica y voz... por desgracia todo quedó grabado... por suerte nadie lo verá. ;-)

Y casi sin dormir el avión me planta en Santiago de Compostela.
Como no, amaneciendo.

Primeras delicatesen gallegas: empanadas, raxo y un buen pulpo regado con Alvariño.

Lugares escondidos en rincones antiguos que recorro con David y Paula.

Colegas "camineros" cuasi-abandonados por mi continuo fluir de un lugar a otro pero a los que jamás olvidé.

Me demuestran como el reloj de la amistad se puede parar y reanudar a su antojo, con esta visita le hemos vuelto a dar cuerda.

A Coruña sigue como siempre.
Excepto un par de graffitis bajo el puente de entrada, nada me sorprende.

Me siento un caminante  de sueños pasados... alegremente son pasados.

Mis pies pisan más firmes sobre los mismos adoquines.

La playa, extrañamente, se encuentra poco frecuentada a pesar del calor que masca la ciudad.



Recuerdos de mis servicios de camarero en "La Vitoria", cuando Kalamar y Maroto  aparecen dispuestos a reír y compartir unas cervezas (Estrella de Galicia por supuesto).


Reencuentro con la familia Calzada.
Tucho me recibe en su casa de Guísamo, como si siempre hubiese sido la mía, esperando las locuras y sonrisas de Chipón.
Su y Tino (qué gran pareja, qué grandes amigos podríamos llegar a ser) me llevan a pasear por Sada y me acompañan hasta Ferrol mientras nos contamos aventuras y sueños que deseamos cumplir. Me gustaría cuidar y cultivar su amistad a lo largo de los años.


Ferrol, esa ciudad marítima sin vistas al mar, cuadriculada y rockera, de piedra y humedad a partes iguales, va readmitiendo a sus hijos que abandonaron sus calles y que finalmente se encuentran como media España... en paro y de vuelta al redil.

Fran no deja de sorprenderme con sus cuidados y sus descuidos.
"¡Malvar tu cabeza no es normal!"

- Calles abarrotadas de cervezas y del gran Fernán con más Kontroooooo.

- Playas paradisiacas enclavadas entre verdes montes, vacías de humanidad y llenas de paz.

- Churrascada, botellón casero, amigos y no tantos, borracheras que observo en la distancia ancladas en las rocas.

Cojo el camino a la segunda etapa, la granada gallega espera mi llegada a la península de Morrazo.
Y galopo sobre las vías que surcan de norte a sur las tierras gallegas hasta llegar a Pontevedra, dejando atrás Padrón y la ría de Arousa, con ganas de abrazar a Toño. Tengo plena seguridad en nuestra amistad y en que estos días la fortalecerá.


Cabo Home, más que el final, parece el comienzo de la tierra, desde donde todo se creó. Todos los paisajes tratan de parecerse sin llegar a acercarse a sus bellísimas vistas.



El silencio escondido entre olas
roto por el deshacerse de las minas contra el papel
sonido seco
recordando a las plumas utilizadas en las primeras escrituras.
El silencio de la costa de Morrazo
con un suave viento del Norte
y un sol caliente,
aguas tranquilas,
frías, 
transparentes.
Naturalidad sobre blancas arenas
refugiadas entre bosques.
Curioseando las palabras gallegas
cantadas
con intensidad,
grabadas
en lo profundo de mi voz.


Donón, Cabo Home, Cangas, la playa de Barra... Toño y su familia (cómo olvidar los abrazos de Paco y la sonrisa trabajadora de María), con Zule y Pupe y conociendo a Martín, Sarita, Eva (y el pequeño Luca), Dicon y tantos más.
Jornada playera previa a una puesta de sol en la Costa da Vela.
Mañaneo solitario y ciclista visitando faros y disfrutando desniveles.

Tarde de escalada.
Noche de cena en familia, sintiéndome casi como uno más entre amigos.

El pueblo de Cangas que mira a los ojos desde el otro lado de la ría a Vigo, me sorprende con un comida espectacular en "Tía Brígida" en compañía de Toño y Martín. 

A ellos les propongo subir al Monte do Facho 
para bajar la comida, 
me obedecen fielmente 
sabiendo que cometemos un error.


Las vistas y el relax de este histórico lugar,
con sus caminos romanos
y ruinas celtas
merecen mucho la pena,
pero el cansancio hace mella
y bajamos a descansar una hora después.





Pupe y Sarita nos esperan para pasear por lo que Cangas fue años atrás.

Ahora sólo son fábricas abandonadas
puertos sin faena
casas llenas de tierra y toxos

Me encantó el paseo!!!!




Ahora que estoy lejos
recuerdo y recordaré sobretodo,
la terraza que a diario me ha acompañado, 
con una "1906" o con un café,
en una de las vistas más espectaculares que nunca veré.

Gracias Tote por servirlas y acompañarlas.









Gracias Toño!!! 
Ha sido espectacular!!!








El camino continúa...
¿próxima parada?


*